Ecuador

La situación en Ecuador entre el expresidente Rafael Correa y el actual mandatario Lenín Moreno es comparable a la separación de los integrantes de las bandas Rombai y Márama con su creador Fer Vázquez. Uno puede apoyar a unos u otros dependiendo la simpatía que le tenga al representante del movimiento.

En el país sudamericano pasa lo mismo. Moreno que asumió la presidencia el pasado 24 de mayo siendo lo que en política se llama “el del fín” de Correa, dicho de manera sencilla, el candidato oficialista y la persona que el exmandatario que gobernó Ecuador desde el 2007 al 2017 quería que le cuidara su sillón por 4 años.

Se podría decir lo mismo que hizo el rubio alto de Rombai con el chiquito de Márama para que preservar el negocio, lo puso de socio y lo dejó crecer.

Lo cierto es que en ambos casos la relación se rompió. En cuanto a Ecuador que es lo que nos importa, su candidato, llegó al poder y comenzó a dar claras señales que a pesar de haber sido el vice de Correa no era el embajador del exmandatario que tal como había anunciado se fue a estudiar a Bruselas.

Moreno marcó su impronta desde el principio, empezó a negociar con colectividades enfrentadas a su antecesor y no le tembló el pulso en destituir a su vicepresidente y entrañable amigo de Correa, Jorge Glas, actualmente preso acusado por corrupción.

Si bien, esas actitudes demostraron desobediencia para con quien, se podría decir, lo llevó de la mano hasta el poder, faltaba la estacada final, o lo que para Márama sería “ponerse loquita de noche”: La consulta popular.

Moreno impulsó siete preguntas para que la gente vote a favor o en contra. Esto es tan básico como las canciones de las bandas de las que venimos hablando. Se votaba “Sí” o “No”. El Sí era lo que buscaba el actual mandatario, el No Correa.

Las iniciativas que triunfaron en su totalidad con el Sí por encima del 60% trataban según el orden:

1- La muerte civil para quienes cometan actos de corrupción, no hace falta preguntar por el vicepresidente.

2- Eliminar la reelección indefinida para las autoridades elegidas por voto popular, a que no me van a creer quien es el más perjudicado.

3- La reforma al Consejo de Participación Ciudadana, algo así como el órgano encargado de elegir a las autoridades de control del país.

4- Acabar con la impunidad en los delitos sexuales contra niños.

5- Impedir la minería metálica en zonas sensibles

6- Eliminar la ley de plusvalía, un estilo de impuesto al patrimonio, norma para cuya aprobación Correa debió negociar y suavizarla ya que se generaron grandes manifestaciones.

7- Por último, la propuesta de disminuir la zona de explotación petrolera en uno de los principales parques nacionales del país, Yasuní.

Ahora, el último caballito de batalla para Correa, es la lucha en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, e intentar, desde Europa, la nulidad de la consulta que aprobaron al menos 6 de cada 10 ecuatorianos.

Mientras, Lenín Moreno, quien entró como un caballo de troya a la alta esfera, alguien que parecía darle esa tranquilidad de continuidad al correísmo salió del escondite del equino de madera para convertirse en una legendaria estrella de rock o un efímero cantante de cumbia cheta, eso se verá en los tres años que quedan de su mandato.

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