Perú

Desde que el mundo es mundo las relaciones entre los hermanos no es muy auspiciosa.

Podemos preguntarle a Cahín y Abel, o para quienes ven la serie Vikingos; Ragnar y Rollo, ni que hablar en Game of Thrones; Cersei con Tyron, y así muchos más.

El padre de Simba y su hermano Scar en el rey león o cualquier culebrón de la tarde donde siempre hay una hermana buena y otra mala. Es un recurso muy utilizado.

Esto también pasa en Perú, dos hermanos enfrentados por su padre o por política. Eso estará por verse.

Los hijos del expresidente de Perú, Alberto Fujimori, Kenji y Keiko se separaron a fines de diciembre.

La razón: el indulto a su padre, una persona que gobernó al país sudamericano entre 1990 y el 2000 actualemente acusado de matanzas y esterilización a mujeres.

El perdón a Fujimori fue un tema de campaña cuando su hija, Keiko, quien hasta ahí era su preferida, era candidata a la presidencia.

Las críticas de la oposición y grupos de izquierda se fundamentaban en la posibilidad de que le concediera la libertad a su padre que en ese entonces cumplía una condena de 25 años de prisión.

Finalmente Keiko perdió el Ejecutivo y ganó Pedro Pablo Kuczynski, un abuelito con cara de bueno que apenas asumió era pintoresco por hacer ejercicio junto a su gabinete en la puerta de la sede de gobierno.

El abuelito no era tan santo, se ve que cuando nadie lo cuidaba se comía algún dulce. A Kuczynski, quien había evitado el tema de un posible indulto en campaña, le aparecieron vínculos con la famosa empresa Odebrecht que sobornó a cuanto político se lo permitió. Fue ahí cuando Keiko y su partido, Fuerza Popular, pidieron la destitución del presidente. Vacancia lo llaman en Perú. Lo cierto que Fuerza Popular reunía las mayorías para destituir a Kuczynski. Pero al presidente le vino un regalo navideño y 10 legisladores del partido de la hija de Fujimori se les dio por perdonar al mandatario. Dos días después, Kuczynski con un gran espíritu navideño hizo lo mismo con su colega.

Nada para sospechar. Así como sabemos que el padre de Simba se murió de viejo.

En fin la cosa sigue así. Kuczynski sigue siendo investigado y otro pedido de vacancia, algo así como un juicio político express para su destitución, está corriendo. Además la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, organismo líder en la materia, cuestionó el perdón a Fujimori en sus audiencias celebradas la semana pasada en Bogotá y por ríos paralelos corre el llamado a la Corte IDH, también dependiente de la Organización de Estados Americanos.

Mientras, los hermanos Fujimori se distancian.
Kenji junto a los otros 10 legisladores que lo acompañaron en el perdón al presidente, o a su padre, o a ambos formaron un grupo al que denominó Avengers, y en las gráficas de redes sociales se recrean como los vengadores de Marvel. No esto no es una de mis pésimas analogías. ¡Esto es verdad!

Keiko por su parte gana popularidad entre los que la miraban con desconfianza pero pierde poder en el parlamento.

El tiempo mostrará, en la próxima campaña, si lo que sucedió fue verdadera pelea o simplemente una estrategia planeada con la frase de Martín Fierro como estandarte, porque al fin y al cabo tiene razón mi abuela.

“Los hermanos sean unidos
Porque esa es la ley primera –
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea –
Porque si entre ellos pelean
Los devoran los de afuera”.

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