Venezuela

Cualquiera que se tome un Uber seguido, que vaya a las nuevas pequeñas cadenas de supermercados de moda u otros lugares de atención al público podrá notar la cantidad de venezolanos que han llegado al país.

Esto se debe a la gran crisis que vive Venezuela.

Eso ya lo sabemos, el año pasado ocupó todos los diarios y varios hashtags, entre los que pedían medicamentos, los que reclamaban tener hambre y las manifestacionesque denunciabanal gobierno de Nicolás Maduro como una dictadura.

Maduro y su equipo se excusan con que hay una guerra económica contra el país impulsada entre la oposición, que paradójicamente cada día tienen más controlada, y “la derecha internacional” término en el que se puede englobar a EEUU junto con el secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, en primer lugar,y luego todo país sobre todo México y Colombia, figura mediática (que no sea Maradona) o cualquier persona que critique al Ejecutivo.

El presidente de Venezuela, que como tenía un parlamento que no le gustaba creó otro para gobernar,aceptó abrir una mesa de diálogo para llegar a un “Acuerdo de Convivencia Democrática por Venezuela” con la oposición.

Ese acuerdo que se hacía en República Dominicana y tenía varios mediadores pasó por diversas idas y venidas desde el 1 de diciembre pasado. Algo comparable a la novela de la llegada de Waller a Nacional o el posible retorno de Charly Sheen a Two and a Halfmen.

En el momento que todo parecía arreglarse, que se llegaba a un acuerdo, o un supuesto acuerdo, el gobierno decide adelantar las elecciones presidenciales, donde el candidato será Maduro y la principal coalición de oposición, la Mesa de la Unidad Democrática, fue invalidada a participar.

Lo más parecido a lo que la FIFA le hizo a Uruguay en 2014: pueden jugar pero sin Súarez y le agregaría otra comparación, Forlán no le puede pasar la pelota a Cavani.

Igual vale aclarar que en el único lugar que la oposición venezolana tuvo unidad fue en el nombre.

La cuestión es que Venezuela tendrá elecciones el próximo 22 de abril, así lo quiere el gobierno, competirá Maduro aprovechando que los opositores más fuertes están presos y los habilitados tienen poca fuerza y poco tiempo para organizarse.

Mientras,el país caribeño continúa con una gran crisis económica, política y social que ha generado una ola migratoria a la que Uruguay debe abrazarse igual que Maduro al poder.

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